Hermanas Tortuga de la Diosa Tanit

Somos un círculo dentro de un círculo sin principio ni final


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Las Sombras de la Caminata Nocturna

Preparadas para iniciar la Caminata
Comenzamos la Caminata Nocturna por un barranco cercano en la playa de Pozo Negro, en plena noche, con la compañía de las estrellas, los guardianes encerrados en las montañas, y el lecho de arena como suelo blando para nuestros pies. Íbamos a encontrarnos con nuestras propias sombras, aunque en realidad no lo sabíamos, ni tampoco dónde íbamos ni cuanto tiempo iba a durar. A ritmo de maraca, a la distancia de un brazo y levantando los pies para no tropezar seguíamos en silencio a la persona que estaba delante de nosotros escuchando los sonidos, oliendo el aire, atentas y entregadas a este ejercicio chamánico.
Preparadas para la Caminata
Así estuvimos un buen rato, un tiempito en el que nuestra mente aprovechó para sembrar pensamientos de dudas, resistencias personales, miedos ancestrales, rechazo al propio experimento, ira, rabia, envidia, al fin y al cabo sombras nada más.

¿Y cómo debemos de tratar a nuestras sombras para trascenderlas?
En primer lugar reconociendo que forman parte de nosotros mismos, dándole las gracias, tratándolas con amor, eso también soy yo, abrazándolas, bailando con ellas, y dejándolas marchar.

Finalmente, llegamos a un recodo del camino donde previamente se había construido una rueda de la medicina. Allí formamos un círculo, nos dimos las manos, respiramos para conectar con nuestro propio poder, y meditamos conscientes de nuestra luz y nuestra sombra.

Luego emprendimos el camino de regreso.

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