Hermanas Tortuga de la Diosa Tanit

Somos un círculo dentro de un círculo sin principio ni final


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Meditación del Merecimiento

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La Meditación del Merecimiento llegó a nosotras de manera inesperada en una reunión del Círculo de los viernes en la Sala Tortuga. Estábamos sintiendo dónde reside el merecimiento en el cuerpo femenino y descubrimos que era en el útero. ¡No podía estar en otro lado! Preguntamos a un compañero dónde sentía el merecimiento en su cuerpo masculino y nos contestó que en los bíceps.

Y a raíz de la conexión con nuestro útero, Dagmar empezó a guiar la meditación. Comenzamos conectando con nuestra Madre Tierra a través de nuestro segundo chacra, y con nuestro Padre Sol a través del séptimo hasta formar el tubo de Luz. A ritmo suave de cuenco tibetano nos hicimos chiquititas y nos metimos  en nuestro útero para comprobar cómo lo sentíamos. Unos estaban brillantes y luminosos, palpitantes de luz, y otros andaban más abandonados y sucios. Los limpiamos, le dimos luz a través de una lluvia dorada, y cuando nos sentimos cómodas en este espacio brillante y caliente, un  ayudante nos trajo un trono de oro resplandeciente donde nos invitó a sentarnos como Diosas y Reinas que somos.

Sentadas en el trono brillante, respirando el momento mágico, nos empoderamos en nuestro lugar sagrado femenino, y desde ese trono dorado empezamos a recibir todos los aspectos del Merecimiento. Cada una íbamos diciendo nuestro sentir en cada instante…

Yo me merezco Amor

Yo me merezco Alegría

Yo me merezco Prosperidad

Yo me merezco Salud

Yo me merezco Dinero

Yo me merezco Reconocimiento

Yo me merezco Sexo

Yo me merezco Sabiduría

Yo me merezco Abundancia

Yo me merezco Belleza

Yo me merezco Comprensión

Yo me merezco una Pareja que me ame

Yo me merezco Riqueza y Opulencia

Yo me merezco un Trabajo con el que disfrute

Yo me merezco Perdón

Yo me merezco Armonía

Yo me merezco Claridad y Luz

Yo me merezco Aceptación

Yo me merezco Respeto

Yo me merezco Confianza

Yo me merezco Felicidad

Y así fuimos desgranando todos los merecimientos con los íbamos conectando.

A continuación visualizamos cómo iban saliendo de nuestro útero y materializándose aquellos merecimientos en los que más había subido la energía al expresarlos verbalmente.

Para finalizar, dimos las gracias a nuestro útero y a nuestro Yo Superior por esta experiencia de Luz, salimos de él, y volvimos al momento presente.

La cuestión es que por derecho de nacimiento tenemos a nuestra disposición toda la Paz, Amor, Bienestar, Salud y Prosperidad que estemos dispuestos a aceptar. Y lo más importante: necesitamos permitir que se manifieste más Amor en nuestras vidas, sentir en nuestra alma que lo merecemos.

El Amor es la fuerza más poderosa del Universo, existe por sí mismo, pero necesita de nuestro permiso para manifestarse porque somos seres libres con capacidad para elegir según nuestro libre albedrío. Vamos a elegir amarnos a nosotros mismos tal cual somos, vamos a elegir compartir el Amor de manera desinteresada, vamos a emplear nuestra energía para crear lo que queramos porque sentimos que lo merecemos.

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