Hermanas Tortuga de la Diosa Tanit

Somos un círculo dentro de un círculo sin principio ni final


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El Mandala de Luz: un campo de aterrizaje


Este título de la última actividad en el Encuentro 11:11 celebrado en Pozo Negro no es casual. Crear con seres humanos el Mandala de Luz de la isla de Fuerteventura tuvo que superar una serie de obstáculos, los mismos que he tenido que superar yo misma para, de una vez por todas, escribir y concluir con el Encuentro 11:11, rindiéndome más que luchando contra una inercia que me llevaba a hacer de todo menos ponerme a redactar.

Hoy lunes, 28 de noviembre, me dije: Lo único que quiero es sentirme bien conmigo misma todo el tiempo, y parece que arrastro una carga que no es mía y que no puedo soltar. ¡¡Ya está bien!!
Y bueno, son las 19:39 horas y aquí estoy, intentándolo. El domingo, día 13 de noviembre, hicimos nuestros ejercicios de chi kung, desayunamos, y nos dispusimos a hacer el Mandala de Luz.
La geometría sagrada ordena las formas del universo y las coloca de forma armónica. El mandala es una expresión del universo y de su fuente creadora. Nosotros dimos vida a la geometría del Mandala de Luz que se configura como una estrella de ocho puntas. Ser pilar, fuente, antena, puerta, o simplemente tocar el cuenco tibetano o el tambor para sostener el círculo, o formar parte de él, nos proporcionó una experiencia de reconocimiento interno. Pero, ¿de quién? Pues de mi misma. Y, ¿quién soy yo? Ahora nos toca a cada uno de nosotros averiguarlo.

Participar en un mandala con códigos crísticos significa entregarse al amor incondicional y dejar que suceda el Plan Divino en la tierra. Es tan sencillo rendirse y sin embargo se presentaron tantas interferencias hasta que nos concentramos, prestamos atención a la respiración, y sentimos la ayuda que nos estaban mandando los seres de luz de arriba y de abajo. Entonces sucedió el milagro.

La luz lo inunda todo, las caretas caen, y aparece un reconocimiento antiguo y atemporal entre las almas allí presentes.

No terminas de creerlo hasta que no se produce una intensa comunión con tu divinidad y un fuerte sentimiento de amor y unión con todos los seres. Experiencia del Uno. Sentimiento de formar parte de una red que cubre toda la tierra con su luz. Quien más, quien menos, tuvo un atisbo de eternidad.

Con la creación de Mandalas de Luz anclados físicamente en tierra, lo que estamos haciendo es situar la vida de la comunidad dentro de un espacio sagrado, y en conexión con un centro energético que le conecta con el cosmos y la Fuente creadora, dice Flor de Lis. El propósito está cumplido.

El mandala actúa armonizando y equilibrando todo tipo de energías mentales, emocionales, telúricas y electromagnéticas naturales. Así, las energías activadas dentro del mandala fluyen directamente a la conciencia colectiva y a la individual.

El objetivo principal del Mandala de Luz es el despertar de las almas y la elevación de las conciencias para que se produzca una rápida transformación de los lugares y se activen los códigos del paraíso donde nos corresponde vivir.


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El cambio del ADN en nuestro cuerpo y los códigos genéticos


La llegada de nuevas frecuencias vibratorias a nuestro planeta está produciendo cambios en nuestras dos cadenas de ADN, de manera que nuestros códigos genéticos se están modificando y adaptándose a los nuevos tiempos. Una forma fácil de hacerlo es permitir que se desarrolle el Plan Divino para cada uno de nosotros, en vez de quejarnos, por ejemplo.

De esta existencia nuestra, de los cambios del ADN y de la formación del Universo y la geometría sagrada nos habló Flor de Lis.

La clave reside en elevar la frecuencia de nuestra vibración personal mediante la respiración acompasada, inspirando y expirando de forma consciente. Y sostener esta frecuencia en nuestras vidas todo el tiempo que podamos. Estar sintiendo el aliento como entra y como sale, como enseña el maestro Prem Rawat, entre otros. Dice: “Empieza a reconocer en tu vida la verdadera naturaleza de cada aliento, de la existencia, de cada día que se te da, porque es tan sencilla. Poder sentir cada aliento que pasa dentro de mi, y acogerlo. Tengo ese privilegio”.

Necesitamos saber quienes somos para recuperar nuestro poder como seres divinos e inmortales. Así inició Flor su exposición. “Hemos de armonizar las energías femenina y masculina en nosotros mismos, realizar esa alquimia interior. Pasar de oruga a mariposa”.

“Pensar desde ahora que ya estamos en la Nueva Tierra, ya hemos armonizado el yin y el yang, sentir para ser”, dijo Flor, quien recalcó la importancia de “no hacer caso de pensamientos negativos porque todas esas cosas sucedieron hace miles de años”.

Sobre el karma sostuvo que “no existe. Existió mientras creímos en él, pero ahora no necesitamos sufrir para evolucionar. Es muy grande el poder creador de los campos de fuerza con nuestros pensamientos. Es un camino que nos lleva a la esencia pura de la Luz”.

“Somos joyas preciosas, expresiones del amor del padre y de la madre”, nos dice el maestro Adama, y “estamos dónde nos llevan nuestros pensamientos, y si son elevados nos encontraremos en el cielo”.

La geometría ordena las formas del Universo y las coloca de manera armónica. Luz, forma y sonido resuenan en el campo aúrico del ser humano y en su relación con los otros. Digamos que el campo aúrico se localiza pegado al cuerpo físico a una distancia de un metro aproximadamente, -si extendemos los brazos tenemos la medida normal-.

Nuestros patrones de pensamiento, creencias, cultura, y manifestaciones de cualquier clase no sólo afectan a nuestro campo aúrico por quedarse impregnados en él, sino también al planeta entero, de ahí la necesidad de tener un pensamiento puro, limpio y sanador, libre de miedos y juicios, flexible y abierto a los cambios. En paz. Dicen que sólo se puede evolucionar cuando se está en un estado de paz. También se nos exige integridad para dar el salto cuántico.

Todo el mundo habla de cambio, y la realidad es que ese cambio llega hasta nuestras cadenas de ADN que están creando nuevas hélices al tiempo que se activan nuevos códigos genéticos. A este cambio le llamamos proceso de ascensión. Entendemos por ascensión al cambio de consciencia, cambio de frecuencias vibratorias y cambio de dimensión.

Es imprescindible para nuestra evolución recuperar la memoria perdida de nuestro diseño genético original, y para ayudarnos en esta empresa los seres intraterrenos y galácticos están enviando grandes oleadas de luz al planeta para el despertar a nuestra propia divinidad, señaló Flor.

Durante este proceso es preciso también que nos liberemos de los viejos patrones de adicciones físicas, mentales, y emocionales y de toda la basura que conllevan. Sacar el Matrix de nuestro pensamiento, ese Matrix que nos quieren imponer los gobiernos, las religiones, los mercados, el capital, para que sigamos siendo esclavos de un poder económico, cuando en realidad en el planeta Tierra somos miles de millones de seres libres por derecho de nacimiento.

Conforme nos vamos liberando de los viejos patrones se nos va abriendo el chacra corazón, esa magnífica bobina de reconexión entre la tierra y el cielo, que alberga en su interior nuestra más pura Luz. No hay que olvidar estar anclados firmemente a la Madre Tierra, tener conexión con ella cada día, para entregarle la energía Kundalini que en estos momentos necesita.

Ahora se trata de sentir e integrar la maravilla que somos. Y de reírnos mucho.

Flor de Lis impulsa la Escuela de Nueva Genética y el proyecto ‘Altamur’ de Ciudades de Luz que sostiene el Mandala de Luz.