Hermanas Tortuga de la Diosa Tanit

Somos un círculo dentro de un círculo sin principio ni final


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Círculo de despedida y más…

Un magnífico almuerzo culminó este IV Encuentro de Conexión con la Energía de los Aborígenes Canarios. Luego hicimos el Círculo de Despedida en el que cada cual expresó sus impresiones, sentimientos, aprendizaje, energía vital. No voy a relatar aquí las experiencias individuales, que para eso son personales e intransferibles, pero sí diré que todos crecimos juntos, que llegamos de una manera y nos fuimos de otra, que nuestro corazón se encontraba pleno, que nos sentíamos agradecidos de estar vivos y de compartir esta experiencia.
El círculo está abierto y siempre unido
Que la paz de la Diosa entre en nuestro corazón
Dulce encuentro y dulce despedida
Dulce encuentro otra vez

Algunas fotos que quedaron atrás


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Taller de barro y mandalas

Después de la Caminata de Confianza, le dimos rienda suelta a nuestra creatividad en el Taller de Barro y Mandalas, última de las actividades de este magnífico encuentro. Hacía calor, pero la temperatura no nos impidió moldear el barro, unos con más acierto que otros, yo confieso que no se me da, pero al menos lo intenté…jejejeje


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Caminata de Confianza

Aquel domingo en Arucas amaneció lleno de luz y de alegría. Después de hacer los ejercicios de Chi Kung y tomar un rico desayuno, Dagmar propuso realizar una Caminata de Confianza. La gente de su grupo ya sabíamos de qué se trataba, pero a este IV Encuentro de Conexión con la Energía de los Aborígenes Canarios habían acudido más de 20 personas quienes escuchaban por primera vez ‘Caminata de Confianza’.

En primer lugar, hay que elegir el camino, cosa que Dagmar ya había hecho por los alrededores del albergue de Arucas. Luego, taparse los ojos con un pañuelo y elegir si se quería ir descalzo o calzado. Después, colocarse en fila india, y apoyar tus manos en los hombros de la persona que está delante de ti. Finalmente, y para empezar el camino, escuchar el ritmo de la maraca que va marcando la persona que abre la Caminata de Confianza que sí va con los ojos abiertos, y confíar y dejarse fluir.
Al comienzo, detecté tensiones y miedos por todos los lados. Caminábamos, nos parábamos, volvíamos a caminar, incluso a veces dabas los pasos en el mismo sitio sin moverte para permitir que los de delante caminaran con soltura. Se notaban bloqueos en algunas zonas del grupo. Nos dimos una oportunidad, respiramos y confiamos.

En un momento todos fuimos Uno y caminamos levantando mucho los pies para no tropezar y confiando ciegamente. Pero de nuevo surgieron obstáculos, tiras y afloja, incluso alguien me comentó después sus dudas sobre si conseguiríamos nuestro propósito. Respiramos, nos concentramos, echamos fuera los agobios y los miedos, y lo volvimos a intentar.
¡Ahora sí! La energía del grupo se había unificado, y la gema de grupo fue cambiando de color y adquirió más brillo. Durante quince minutos nos dejamos llevar por la inmensa confianza que vive en nuestro corazón para vivir una experiencia de crecimiento interior. Cada uno sabe con los demonios que tuvo que luchar, y vencer…

Al llegar a la meta, a muchos se nos voló el tiempo y nos reímos de nosotros mismos. ¡Lo conseguimos!
Así pasa con cualquier empresa que te propongas en la vida. Si piensas que sí puedes, que eres capaz, desechas las dudas, y pones tu energía, habrás cumplido con el propósito sin apenas darte cuenta.


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En presencia de ‘La Huesera’

Aquel sábado memorable finalizó, después de cenar, con un taller impartido por Ananery sobre el cuento de ‘La Huesera’, también conocido como ‘La Loba’, y unas cuantas risas para sacar todas las tensiones del día y dormir tranquilas. El cuento de ‘La Huesera’ pertenece a la colección de historias o cuentos sobre mujeres recogida por Clarisa Pinkola en su ya famoso libro ‘Mujeres que corren con lobos’, que muchas de ustedes habrán leído.
Así que Ananery comenzó su cuento, no de forma literal como aquí relato, sino con su don especial para contar historias, con la de “una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto. La vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla. Es circunspecta, a menudo peluda y siempre gorda, y, por encima de todo, desea evitar cualquier clase de compañía. Cacarea como las gallinas, canta como las aves, y por regla general emite más sonidos animales que humanos. Podría decir que vive entre las desgastadas laderas de granito del territorio indio de Tarahumara. O que está enterrada en las afueras de Phoenix en las inmediaciones de un pozo. Quizá la podríamos ver viajando al sur hacia Monte Albán 3 en un viejo cacharro con el cristal trasero roto por un disparo. O esperando al borde de la autovía cerca de El Paso o desplazándose con unos camioneros a Morella, México, o dirigiéndose al mercado de Oaxaca, cargada con unos haces de leña integrados por ramas de extrañas formas. Se la conoce con distintos nombres: La Huesera, La Trapera y La Loba. La única tarea de La Loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes de cascabel, cuervos. Pero su especialidad son los lobos. Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el último hueso está en su sitio y tiene ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta junto al fuego y piensa qué canción va a cantar. Cuando ya lo ha decidido, se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo. La Loba canta un poco más y la criatura cobra vida, y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba. La Loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar. La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo cañón abajo.
En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua del arroyo que está cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas. Recuerda que, si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol y quizá te has extraviado un poquito y te sientes cansada, estás de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a La Loba y ella te enseñara una cosa… una cosa de alma”.
Dice Clarisa Pinkola que “el exceso de intelectualización puede desdibujar las pautas de la naturaleza instintiva de las mujeres”, y tiene toda la razón, por eso añade que “es muy útil comprender los cuentos como si estuviéramos dentro de ellos y no como si ellos estuvieran fuera de nosotros”. Esta página es una maravilla para comprender mejor la naturaleza del aullido de la mujer salvaje y limpia que habita en nosotras: http://alwari.wordpress.com/mujeres-que-corren-con-los-lobos/introduccion/capitulo-1-el-aullido-la-resurreccion-de-la-mujer-salvaje/
El taller continuó con una actividad que realizamos por parejas para testar nuestros huesos con un pulido y blanco hueso de cabra. Las risas vinieron después…


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Recuerdo vivo de Agáldar

En la tarde de aquel sábado de finales de julio que ya parece lejano nos desplazamos a la ciudad de Gáldar para visitar la Cueva Pintada. No dejan hacer fotos a los visitantes, y si quieren que les diga lo que yo sentí no se escandalicen por ser sincera: me pareció un circo. Un yacimiento enclaustrado en pleno corazón de la ciudad, aprisionado por los edificios, que a pesar de ser descubierto en el siglo XIX no le dieron la importancia ni el espacio que merecía. Que fue ocupado por gentes sin hogar e incluso usado como basurero.
Me parece increíble que un yacimiento arqueológico de la importancia y categoría del antiguo Agáldar se le haya tratado con tan poco respeto siendo el reino más importante de la isla de Tamarán.
El complejo arqueológico de la Cueva Pintada fue descubierto por José Ramón Orihuela en 1.873. Sin embargo, hubo que esperar más de 100 años para que las excavaciones llevadas a cabo desde 1987 sirvieran para que la Cueva Pintada fue declarada “Yacimiento de Interés Nacional” por Decreto 1434/72 del 25 de Mayo.
La cámara principal de esta parte de lo que parecen los restos de una ciudad de unas 50 casas fechadas entre el siglo VI y el XVI está decorada con un friso de motivos geométricos en diferentes colores, rojos, ocres, negros, blancos. Muy bien pudo ser un observatorio astronómico.
El Nuevo Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada se inauguró el 26 de julio de 2006. ¡Tan sólo hace 6 años!
Resulta curiosa la página del Ayuntamiento de Gáldar http://www.galdar.es:8081/Galdar/conoce-galdar/que-visitar/yacimiento-arqueologico-del-poblado-y-necropolis-de-la-guancha/ que reconoce la importancia del yacimiento, y sin embargo tardó tanto tiempo en reaccionar para su protección, y permitió la construcción de edificios encima de las propias ruinas. Me resulta incomprensible.
Explica en su página la Corporación que “La excepcionalidad e interés de estos vestigios hay que comprenderla en su contexto y referencias próximas, pues Gáldar fue la capital prehispánica de Gran Canaria antes de la llegada de la población conquistadora europea, y en su acrópolis se ubicaba, además del palacio, la Casa de las doncellas, las murallas y la Torre Roma. De todo este complejo palaciego, sobre el que se edificó la villa castellana de Santiago de los Caballeros, se ha salvado, milagrosamente, la Cueva Pintada y su entorno protourbano de casas labradas, actualmente en proceso de investigación.
De cualquier manera, la Zona Arqueológica de la Costa de Gáldar, se nos muestra como un fragmento incompleto, pero suficiente para comprender el grado de complejidad y el alto desarrollo institucional de aquella civilización de la antigua población canaria”.
Cuando te conectas con los mensajes encerrados en el recinto de cuevas y grutas artificiales directamente excavadas en el tubo volcánico que atraviesa la ciudad, y que habían adaptado como viviendas y recintos domésticos, se escuchan risas, llantos, conversaciones, gritos de dolor, de rabia, de impotencia. De pronto, los españoles les rompieron la vida, les obligaron a bautizarse, y a renunciar a sus propias creencias y costumbres. Asolaron sus campos y su ganado, destruyeron sus casas, les hicieron esclavos…No me extraña que muchos guerreros encerrados en las naves que les conducían a España dejaran de respirar para no vivir el yugo de la esclavitud.
Aniquilaron una cultura repleta de manifestaciones artísticas y simbolismos sagrados, tan sólo por el afán de poder y de conquista.
En este enlace se explica con más detalle cómo vivían los antiguos pobladores.
http://www.mgar.net/docs/wendt.htm
Un nombre permanece en la memoria colectiva: Arminda, la princesa Arminda a quien obligaron a hacerse mayor con 12 años, la misma hija de Guanartene el Bueno, quien dejó de llamarse por ese nombre cuando los castellanos se lo cambiaron por el de Catalina, al casarse con el caballero Hernando de Guzmán. ¡Qué mujer más valiente y flexible!
Se sigue creyendo que Arminda era el nombre de la última guayarmina tamarán, sin embargo parece que en realidad Arminda era un vocablo que significaba princesa o princesa de la tierra, de “ar”, tierra, y de “minda”, princesa o noble. Ahora se sabe que el nombre de la última princesa era Mafequema.

Sin embargo Arminda suena mejor, y con Arminda tienen montado un teatro del que sacan sus recursos, un personaje que incluso tiene su espacio dentro de la página del yacimiento arqueológico de la Cueva Pintada. ¡Al menos se la recuerda!

Como prueba de la importancia del reino de Agáldar se encuentra la necrópolis, situada en la playa del Agujero (La Guancha), en la costa. El más importante de los túmulos tiene más de 20 metros de diámetro, y es conocido como “Túmulo de la Guancha o el panteón de los Guanartemes“. Se trata de una construcción de piedra seca de forma circular con una evidente jerarquización del espacio a partir de anillos concéntricos, y muros en ordenación radial en relación con el enterramiento principal, en el que se encontraron numerosas momificaciones.

Con el tiempo, vinieron las iglesias reconstridas sobre los mismos lugares de culto, y la ciudad calcada de las europeas…


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Origen de las islas Canarias

El origen de las islas canarias sigue siendo un misterio en el siglo XXI. Existen teorías que respaldan los mitos de la Atlántida sostenidas por historiadores tan importantes como Viera y Clavijo. Otros consideran más posible la teoría de los cráteres de elevación como Humboldt, mientras las hipótesis más recientes apuntan a la tectónica de placas. ¿Cómo surgieron estas islas volcánicas unidas en la profundidad de las aguas? La realidad es que cada una de las siete islas, sin contar La Graciosa y Alegranza, ni tener en cuenta la leyenda de San Borondón, son mundos distintos que conforman un universo mágico.
El eclepticismo es la clave. Sirva de ejemplo una frase que recoge el profesor Cándido Manuel García Cruz en su espléndido trabajo sobre ‘Las teorías del origen de las Islas Canarias en su contexto histórico’, cuyo enlace les dejo http://www.cienciasmc.es/web/u3/contenido4.1_u3.html
“Diez geólogos observan un afloramiento de estratos y emiten once interpretaciones (uno de ellos había cambiado de opinión), y todas se consideran igualmente válidas”.

Islas Afortunadas, Jardín de las Hespérides, Campos Elíseos, según describe Homero en ‘La odisea’ como los confines del mundo…Todo es posible. Personalmente me quedo con una pequeña historia que recoge el escritor Sabas Martín en ‘Ritos y leyendas guanches’ denominada el Gran Hundimiento:
“Grande fue su asombro cuando, por primera vez, sobre la arena de las playas vieron seres como ellos. Los extranjeros que llegaron por el mar les hablaron de otras tierras y de quienes en ellas vivían. Entonces, los más ancianos recordaron la historia del Gran Hundimiento. La habían oído contar cuando aún el tiempo no distinguía el día de las sombras y eran varias las lunas de la noche. Ocurrió en la Era del Olvido. Cayeron olas de las nubes y hubo terribles temblores, interminables estremecimientos del suelo y del aire. Luego se desbordaron los mares y el mundo entero se hundió bajo las aguas. Sólo los guanches que huyeron hacía los montes más altos lograron sobrevivir tras la desaparición del mundo. Ellos fueron los únicos pobladores sobre la tierra que quedó, los únicos que desde entonces la habitaban.
Hasta descubrir a los extranjeros nunca supieron de otras gentes bajo el cielo”.


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En la Necrópolis de Arteara

Retomo este IV Encuentro de Conexión con los Aborígenes Canarios que celebramos con nuestras hermanas de Gran Canaria, en la Necrópolis de Arteara. El paisaje es impactante. A ambos lados, los lechos de los barrancos estallan de verdor. Nosotros, siguiendo el camino, vamos ascendiendo por terrenos pedregosos de fonolita roja -rocas estalladas por el sol intenso y el frío de la noche- a unos 700 metros sobre el nivel del mar. Estamos en la isla de Tamarán denominada después con el nombre de Gran Canaria por los perros de gran tamaño que en ella se encontraron.


Son estos parajes los que eligieron nuestros antepasados para que descansaran sus huesos: “una necrópolis de más de 137.000 metros cuadrados que, con el tiempo, llegó a albergar el mayor conjunto funerario del archipiélago canario, con más de 800 enterramientos individuales y colectivos”, nos recuerda Rosa Schlueter.
Aquí vivieron tranquilas y prósperas las antiguas tribus de tamarits gobernadas por el guanarteme muchos cientos de años, hasta que en el siglo XV el capitán Miguel de Muxica y el gobernador Pedro de Vera comenzaron sus incursiones en las tierras de Fataga “donde ningún cristiano podía llegar”, allá por 1482. Los españoles trajeron violencia, traición, sangre y muerte. Arrasaron con la cultura, la sabiduría y la forma de vida de estos antiguos pueblos. No en vano, la conquista de las islas Canarias fue el laboratorio de pruebas antes de conquistar las Américas.

Y como prueba de la sabiduría de los tamarits, uno de los grandes secretos transmitidos de generación en generación fue el que reveló Chano Vera: “Y cerca del verano, cuando el sol sale por Amurga caen los primeros rayos sobre la tumba del rey, mientras el resto está oscuro”.

La magnitud del descubrimiento provocó que el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) realizara las investigaciones necesarias para confirmar que este fenómeno se produce en los equinoccios de primavera y otoño, lo que pone de manifiesto el profundo conocimiento que tenían los aborígenes del universo y las estrellas.
En estos parajes también se ha encontrado un conjunto de grabados que recuerdan a otros hallados en Marruecos y Túnez, otra confirmación de la procedencia bereber de los antiguos pobladores de las islas.
Y nosotros, en medio de las lascas rojas, nos concentramos para sentir la energía del lugar. Desgarradora y bella. A continuación, Dagmar nos invitó a un viaje chamánico por tiempos remotos. Muchas visiones vinieron, unas agradables y otras no tanto.
Sentimos que había que hacer una ceremonia de sanación para darle paz a nuestros ancestros. Fue intensa y reparadora.
Luego, comenzamos a descender…
Lo cierto es que conforme íbamos llegando al valle, en algún recodo del camino se podían imaginar algunos grupos de personas sentados en círculo. Los hombres iban vestidos con pieles de cabra tratadas y adaptadas a su cuerpo. Las mujeres cubrían su cuerpo con gamuzas más finas. Hablaban y compartían comida en unos cuencos de madera. Parecía que habían hecho un descanso mientras atendían la tierra…