Hermanas Tortuga de la Diosa Tanit

Somos un círculo dentro de un círculo sin principio ni final

La anatomía del alma

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“Cuando comprendemos nuestra naturaleza luminosa, podemos eludir las trampas del mundo material y experimentar el infinito” (Alberto Villoldo, Chamán y Sanador)

Les paso un post del blog http://caminoswayra.wordpress.com/ que a mi me ha gustado mucho. Son cosas que sabemos, pero que es bueno recordar.
El campo de energía luminosa es una matriz invisible que da forma a la anatomía del cuerpo. Está compuesta por cuatro capas que almacenan distintos tipos de energía. Pegada a la piel se encuentra la energía más sutil de todas, la causal, que representa nuestra reserva de combustible espiritual. La capa que le sigue es la psíquica o etérica. Luego viene la capa de energía mental-emocional y finalmente la más externa de todas, la energía física que proporciona el combustible que necesita nuestro cuerpo físico.
Estas capas van guardando un registro de todos nuestras vivencias personales y ancestrales. Tienen marcadas las huellas de todas las heridas recibidas en esta vida y en las anteriores. Estos registros se constituyen en patrones que nos predisponen a seguir determinados caminos. Influyen sobre nuestros comportamientos, relaciones, enfermedades, etc.
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Todas las huellas contienen una información que conforma los chakras y organiza nuestro mundo físico y emocional, dado que organiza el campo de energía luminosa, y éste a su vez organiza la materia.
Hay diferentes prácticas chamánicas que se ocupan de limpiar el contenido negativo de estas huellas para poder sanar el campo de energía luminosa y así evitar que el patrón siga repitiéndose.
En la tradición andina, a este campo de energía se lo llama “popqo” y se le representa como una especie de burbuja que recubre el cuerpo humano, con un espesor equivalente al ancho de nuestros brazos extendidos. (En Europa lo llamamos aura, apunto). En el centro de esta burbuja, aproximadamente a la altura del obligo, se encuentra el “cosco”, una especie de orificio que permite el intercambio energético. El popqo es recorrido por ríos de luz que fluyen desde la parte superior de la cabeza, se derraman en torno al cuerpo luminoso, penetran la tierra alrededor de 30 cm y vuelven a entrar en el cuerpo a través de los pies. De esta forma somos alimentados, por un lado, por la energía cósmica que tomamos a través de la coronilla, y también por la energía telúrica, que viene desde el centro magnético de la Tierra.
Esto significa que estamos conectados, también, con la matriz energética que como una rejilla recorre y abarca todo el planeta, conectándonos con todo lo que existe. En el momento en que nos hacemos conscientes de este hecho, entendemos que somos parte de un todo, sólo una célula en este enorme Ser vivo que es el Universo.

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Autor: Susana Pintos

Este viaje te ayuda a encontrarte con tu alma.

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