Hermanas Tortuga de la Diosa Tanit

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Recuerdo vivo de Agáldar

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En la tarde de aquel sábado de finales de julio que ya parece lejano nos desplazamos a la ciudad de Gáldar para visitar la Cueva Pintada. No dejan hacer fotos a los visitantes, y si quieren que les diga lo que yo sentí no se escandalicen por ser sincera: me pareció un circo. Un yacimiento enclaustrado en pleno corazón de la ciudad, aprisionado por los edificios, que a pesar de ser descubierto en el siglo XIX no le dieron la importancia ni el espacio que merecía. Que fue ocupado por gentes sin hogar e incluso usado como basurero.
Me parece increíble que un yacimiento arqueológico de la importancia y categoría del antiguo Agáldar se le haya tratado con tan poco respeto siendo el reino más importante de la isla de Tamarán.
El complejo arqueológico de la Cueva Pintada fue descubierto por José Ramón Orihuela en 1.873. Sin embargo, hubo que esperar más de 100 años para que las excavaciones llevadas a cabo desde 1987 sirvieran para que la Cueva Pintada fue declarada “Yacimiento de Interés Nacional” por Decreto 1434/72 del 25 de Mayo.
La cámara principal de esta parte de lo que parecen los restos de una ciudad de unas 50 casas fechadas entre el siglo VI y el XVI está decorada con un friso de motivos geométricos en diferentes colores, rojos, ocres, negros, blancos. Muy bien pudo ser un observatorio astronómico.
El Nuevo Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada se inauguró el 26 de julio de 2006. ¡Tan sólo hace 6 años!
Resulta curiosa la página del Ayuntamiento de Gáldar http://www.galdar.es:8081/Galdar/conoce-galdar/que-visitar/yacimiento-arqueologico-del-poblado-y-necropolis-de-la-guancha/ que reconoce la importancia del yacimiento, y sin embargo tardó tanto tiempo en reaccionar para su protección, y permitió la construcción de edificios encima de las propias ruinas. Me resulta incomprensible.
Explica en su página la Corporación que “La excepcionalidad e interés de estos vestigios hay que comprenderla en su contexto y referencias próximas, pues Gáldar fue la capital prehispánica de Gran Canaria antes de la llegada de la población conquistadora europea, y en su acrópolis se ubicaba, además del palacio, la Casa de las doncellas, las murallas y la Torre Roma. De todo este complejo palaciego, sobre el que se edificó la villa castellana de Santiago de los Caballeros, se ha salvado, milagrosamente, la Cueva Pintada y su entorno protourbano de casas labradas, actualmente en proceso de investigación.
De cualquier manera, la Zona Arqueológica de la Costa de Gáldar, se nos muestra como un fragmento incompleto, pero suficiente para comprender el grado de complejidad y el alto desarrollo institucional de aquella civilización de la antigua población canaria”.
Cuando te conectas con los mensajes encerrados en el recinto de cuevas y grutas artificiales directamente excavadas en el tubo volcánico que atraviesa la ciudad, y que habían adaptado como viviendas y recintos domésticos, se escuchan risas, llantos, conversaciones, gritos de dolor, de rabia, de impotencia. De pronto, los españoles les rompieron la vida, les obligaron a bautizarse, y a renunciar a sus propias creencias y costumbres. Asolaron sus campos y su ganado, destruyeron sus casas, les hicieron esclavos…No me extraña que muchos guerreros encerrados en las naves que les conducían a España dejaran de respirar para no vivir el yugo de la esclavitud.
Aniquilaron una cultura repleta de manifestaciones artísticas y simbolismos sagrados, tan sólo por el afán de poder y de conquista.
En este enlace se explica con más detalle cómo vivían los antiguos pobladores.
http://www.mgar.net/docs/wendt.htm
Un nombre permanece en la memoria colectiva: Arminda, la princesa Arminda a quien obligaron a hacerse mayor con 12 años, la misma hija de Guanartene el Bueno, quien dejó de llamarse por ese nombre cuando los castellanos se lo cambiaron por el de Catalina, al casarse con el caballero Hernando de Guzmán. ¡Qué mujer más valiente y flexible!
Se sigue creyendo que Arminda era el nombre de la última guayarmina tamarán, sin embargo parece que en realidad Arminda era un vocablo que significaba princesa o princesa de la tierra, de “ar”, tierra, y de “minda”, princesa o noble. Ahora se sabe que el nombre de la última princesa era Mafequema.

Sin embargo Arminda suena mejor, y con Arminda tienen montado un teatro del que sacan sus recursos, un personaje que incluso tiene su espacio dentro de la página del yacimiento arqueológico de la Cueva Pintada. ¡Al menos se la recuerda!

Como prueba de la importancia del reino de Agáldar se encuentra la necrópolis, situada en la playa del Agujero (La Guancha), en la costa. El más importante de los túmulos tiene más de 20 metros de diámetro, y es conocido como “Túmulo de la Guancha o el panteón de los Guanartemes“. Se trata de una construcción de piedra seca de forma circular con una evidente jerarquización del espacio a partir de anillos concéntricos, y muros en ordenación radial en relación con el enterramiento principal, en el que se encontraron numerosas momificaciones.

Con el tiempo, vinieron las iglesias reconstridas sobre los mismos lugares de culto, y la ciudad calcada de las europeas…

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Autor: Susana Pintos

Este viaje te ayuda a encontrarte con tu alma.

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